¿Qué es el ‘visual thinking’?

Somos animales visuales: el 90% de toda la información que llega a nuestro cerebro es de tipo visual y procesamos las imágenes hasta 60.000 veces más rápido que cualquier texto. Afirman los estudios que retenemos un 10% de la información que oímos, un 20% de la que leemos pero hasta un 80% de la que vemos. Otro ejemplo: el 90% de todo el tráfico de internet son vídeos.

El ‘visual thinking’ o pensamiento visual es nuestra capacidad para descubrir, generar, desarrollar, manipular, relacionar y compartir ideas de un modo rápido e intuitivo. Y además, es algo completamente innato. Cuando somos niños, aprendemos antes a identificar y aprehender el mundo de manera visual que de manera verbal. Probablemente no recuerdes que los primeros regalos para tus seres cercanos eran dibujos que firmabas orgulloso con tu nombre. Esto es porque antes de inventar las palabras, habladas o escritas, nos comunicábamos principalmente a través de imágenes. Las primeras pinturas rupestres fueron el primer intento de comunicación entre humanos y a través de los tiempos, buscando también la trascendencia histórica. Narraban el día a día de aquellas primeras sociedades nómadas y cazadoras que comenzaban a asentarse en cuevas y buscaban enraizarse en un territorio como primer paso para desarrollar una civilización.

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Pinturas rupestres en la cueva de Chauvet (Francia)

 

Sin embargo, ahora estamos más acostumbrados a expresarnos a través del lenguaje. Los pensadores griegos fueron los primeros en separar emoción y razón y se centraron en el lenguaje como el vehículo principal para el pensamiento. Pero el lenguaje es algo no perceptivo, ni inmediato, sino que exige una reflexión apriorística. Por eso, el lenguaje es algo que habla en pasado, que nos habla de lo que ya se ha escuchado, visto o pensado, no parte de un contacto directo con la realidad. Aunque desconfiaban de los sentidos, consideraban la visión directa como la principal fuente de sabiduría, pero le daban más importancia al ejercicio posterior de abstracción (que también es innato) para alcanzar generalizaciones y construir así conocimiento. Por tanto, entendían que sin percepción no podía haber inteligencia. Como afirmaba Aristóteles “el alma jamás piensa sin una imagen”. Así, desde que nos convertimos en una cultura escrita, hemos desechado el poder de la percepción visual como parte fundamental para comprender nuestra inteligencia.

 

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‘La traición de las imágenes’, de René Magritte (1929).

 

Rudolf Arnheim afirmó en su obra fundacional “Visual Thinking”, de 1969, que “la visión es el medio primordial del pensamiento”. Pensar requiere y depende de las imágenes y por eso la percepción visual es imprescindible para la formación de conceptos mentales. Arnheim describió el pensamiento visual como un tipo de pensamiento metafórico e inconsciente, la unión de percepción y concepción que necesita la habilidad de ver formas visuales como imágenes (dibujos, símbolos, signos…). A grandes rasgos, es pensar conscientemente usando los mecanismos del procesamiento visual inconsciente del cerebro. Hay que comprender que ver es un proceso de selección activa sin el cual “la experiencia sería un completo caos” (William James) pero también un proceso de encontrar patrones de relación a través de una veintena de leyes que la gestalt descubrió y detalló.

Hay muchos métodos para desarrollar este pensamiento visual. Uno de los más conocidos es el creado por Dan Roam, un facilitador visual que ha pubicado varios libros sobre el tema. Él sintetiza el proceso de pensar visualmente en cuatro fases: mirar (recolectar información y seleccionarla, concentrándose en lo importante y desechando lo accesorio), ver (reconocer patrones, seleccionar lo interesante y agrupar la información escogida), imaginar (reorganizar la información vista para detectar la invisible, hacer surgir las nuevas ideas) y mostrar (sintetizar todo y clarificarlo con el marco visual adecuado). Pensar visualmente es un proceso que nos puede ayudar en múltiples facetas y para ello no es necesario saber dibujar. Entendido así, el ‘visual thinking’ es útil y aplicable actualmente a múltiples campos relacionados con la innovación, ya sea en el mundo empresarial, en el relacionado con procesos creativos o en procesos de formación, sin olvidar su aplicación para el desarrollo personal de la imaginación.

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Esquema conceptual sobre el proceso de ‘visual thinking’, de Dan Roam (2008).

El pensamiento visual comunica ideas, patrones y conceptos visualmente de manera minimalista a través de imágenes (dibujos, gráficos, esbozos, iconos…) de forma que pueda identificarse rápidamente la relación entre la idea y su representación. Esto significa aprovechar nuestra capacidad para descubrir ideas ocultas, desarrollarlas intuitivamente y compartirlas con otras personas. Desde este enfoque se facilita la resolución de problemas, la generación, desarrollo y comunicación de ideas y el desarrollo narrativo de cualquier historia. Dominar las técnicas del pensamiento visual no requiere ser dibujante, sino entender los mecanismos de la representación visual y poner en marcha este proceso que, sin ser lineal, se repite cíclicamente.

Así pues, el pensamiento visual o visual thinking recupera el lenguaje visual para comprender y explicar la realidad. Mientras leer texto supone un examen lógico y secuencial, dividido en partes, la lectura de imágenes requiere una aproximación al objeto de manera simultánea, holística, sintética e integral, más apropiado para el mundo actual. Tras una tradición racionalista del conocimiento que niega la emoción conectada a la percepción y que ha relegado las artes a un segundo lugar en los sistemas educativos occidentales, ha llegado el momento de construir un nuevo paradigma más visual, transmedia y complejo, afín a la nueva realidad que representa. Con la revolución digital y el nuevo soporte audiovisual que internet ha posibilitado, estamos volviendo a la imagen como herramienta de comunicación y forma de pensamiento y necesitamos aprender a leer críticamente las imágenes y alfabetizarnos visualmente. Para ello, tenemos que entender los mecanismos de la representación visual: nuestro cerebro reconstruye e interpreta las señales nerviosas que recibe desde nuestros ojos, por lo que se dice que no vemos con los ojos, sino con el cerebro.

En nuestras actuales sociedades digitales, en un mundo ‘infoxicado’ y saturado de imágenes que nos asaltan cada día desde múltiples pantallas, donde el aumento en la rapidez y la inmediatez en el consumo de información prima lo visual por encima de lo textual, es más necesario que nunca recuperar esta forma de pensar visualmente, pues en este paso de la tipografía a la infografía (y pasando por la fotografía) hemos perdido gran parte de esta capacidad, innata en la infancia, de pensar y comprender el mundo a través de imágenes antes que con palabras.

Por eso te propongo este taller sobre pensamiento visual, para aprender a usarlo para desarrollar la creatividad, la imaginación o la narrativa usando las herramientas digitales que tenemos a nuestro alcance. Pensar visualmente nos reconcilia con nuestra creatividad y nuestra imaginación y nos enseña a usarlas como herramientas para desarrollar ideas y resolver problemas de múltiples formas: desde el boceto en apariencia más simple, pasando por infografías y diseños más elaborados, hasta llegar a los nuevos formatos y narrativas audiovisuales que conforman el nuevo ecosistema transmedia.

Análisis del hashtag #TransmediaUGR

Para seguir en Twitter la celebración del Congreso Internacional de Narrativas Transmediales, celebrado en la Universidad de Granada del 4 al 8 de abril en la Facultad de Comunicación, se lanzó el hashtag #TransmediaUGR. En MediaLab UGR tuvimos la oportunidad de participar en dicho Congreso organizando una mesa redonda el viernes 8 de abril con motivo además del Día Internacional de las Humanidades Digitales, en la que participaron gente tan interesante como Nuria Rodríguez o Enrique Villalba. Si no pudiste asistir, aquí tienes el vídeo.

El caso es que, como ya había hecho en la Open Education Week, y para practicar un poco varias herramientas como NodeXL, Gephi o el lenguaje de programación R decidí realizar un análisis del mencionado hashtag para observar cómo se relacionaron, a través de twitter, los diferentes tuiteros que participaron en el evento.

Algunos datos generales: logre recuperar a través del hashtag 1.724 tuits procedentes de 185 cuentas de twitter, que tuvieron un alcance potencial del total de 8.295.787 seguidores de dichas cuentas. Otros datos que nos proporciona la página Hashtracking, que escogí porque era la que incluía más tuits para el análisis (de manera gratuita, claro, si pagas tienes webs a mogollón): aproximadamente un tercio de los tuits es original, siendo el resto retuits y, en menor medida, menciones directas, con un alcance de 312.769 personas.

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Con los datos extraídos en R he confeccionado una pequeña historia interactiva en Tableau. Inserto aquí las imágenes de los gráficos pero os recomiendo que entréis en el anterior enlace para que disfrutéis de su interactividad completa. Hay varios gráficos: uno sobre la evolución temporal del hashtag (es decir, la frecuencia de tuits con #TransmediaUGR a lo largo de la semana del evento y días posteriores), el ranking de tuiteros en función de los tuits realizados, retuits y citas en conversaciones y la correlación entre los tuits realizados y los retuits y citaciones.

Como podéis ver, en el Top 10 están Domingo Sánchez-Mesa, director y coordinador del Congreso; MediaLab UGR, que estuvo (estuvimos) retransmitiendo el evento por twitter y streaming; Transmedia_UGR, la cuenta oficial del evento; Nieves Rosendo, también de la organización y que realizó también un estupendo Storify a modo de resumen al final del Congreso; Javier Cantón (el que os habla); Enrique Villalba, participante en la mesa redonda y también muy activo en la red; el conocido Carlos Scolari, experto en alfabetización transmedia y ecología de medios; Laura Borràs, experta en Humanidades Digitales y participante en una mesa redonda sobre literatura digital; Esteban Romero, director de MediaLab UGR y organizador de la mesa redonda del día 8; y por último, Juan Gómez Becerra, que también siguió el evento activamente. No obstante, la posición en el ranking de cada uno de los mencionados depende, en unos casos, de la cantidad de tuits (como es mi caso), de las veces que es retuiteado, como es el caso de Domingo o Nieves o de las veces que es citado en el tuit, como ocurre con Scolari. Esas diferencias también pueden verse en el gráfico de correlaciones, dependiendo de la posición del tuitero en el gráfico. Hay cierta correlación, por nada significativa, puesto que es lógico que a más tuits realizados haya más probabilidades de ser citado o retuiteado. La línea de tiempo muestra el pico que se produjo el día 8 durante la conferencia de Scolari (por la tuit-crónica que hicimos MediaLab y yo) pero también se ven los picos de actividad de las tardes de los primeros días del Congreso y las mañanas de los días 7 y 8 (dedicadas a cuatro paneles de comunicaciones). La actividad de la tarde del 8 serían los agradecimientos y despedidas, así como va cesando la frecuencia durante días posteriores.

También he podido crear un gráfico de red social con Gephi, tras extraer datos con NodeXL, un añadido para Excel que desgraciadamente sólo funciona bajo Windows (versión Mac YA, por favor, quizás así sí que me plantearía comprarlo). Es la imagen que tenéis a continuación, aunque también tenéis a vuestra disposición la misma imagen para descargar en SVG y la versión web interactiva, que os recomiendo porque permite buscar por usuarios y ver sus conexiones (¡venga, entrad y buscaos!).

Transmedia

La red dibujada muestra varios centros principales y subgrupos, así como un flujo principal de conexiones derivadas de la conferencia de Scolari del día 8. El primer centro es la cuenta Transmedia_UGR, que conecta a los diversos subgrupos que surgieron en los primeros días del Congreso, así como en las mesas redondas sobre periodismo (en celeste, arriba a la izquierda) o en el encuentro de profesionales (en naranja, a la izquierda) del día 7. El diálogo con Agustín Fernández Maíllo del miércoles (en morado, abajo a la derecha) también fue especialmente activo a la hora de crear relaciones tuiteras. Pero indiscutiblemente el mayor flujo de conexiones (en color verde, arriba a la derecha) es la que se produjo el día 8, con un nodo principal de unión entre Transmedia_UGR y MediaLab UGR: Domingo Sánchez-Mesa (@elquellegatarde).

Por último, con la web wordclouds.com (R también tiene un paquete llamado igual para hacerlo, pero la verdad es que con esta web es más rápido y cómodo) he elaborado una ‘tag cloud’ o nube de palabras con el contenido de los tuits. ¿Os imagináis cuál fue la palabra más repetida?

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Efectivamente: “transmediaUGR”, que era el hashtag analizado y propuesto y fue mencionado en todos los tuits analizados (obviamente, ya que fue el hashtag usado para recuperar los tuits). Las palabras/expresiones más usadas, por tanto, descartando la obvia, fueron “dayofdh2016” (222 apariciones) y “dayofdh” (126), hashtags usados el 8 de abril con motivo del Día Internacional de las Humanidades Digitales; “transmedia”, usada en 204 tuits; “mesa” (125), en relación a las distintas mesas redondas del Congreso; “hoy” (114), mostrando la inmediatez para la que se usa Twitter; “the”, que nos habla del carácter internacional del Congreso y el inglés como lengua franca (Domingo, por ejemplo, tuiteaba frecuentemente en inglés); y otras palabras que contextualizan bastante el contenido del Congreso: “medios” (106), “periodismo” (95), “humanidadesdigitales” (89), “diálogo” (68), “proyecto” (54), “activista” (49) y “activismo” (48), “relato” (48) o “futuro” (44).

Y hasta aquí el pequeño análisis de #TransmediaUGR. Si has llegado hasta aquí (¡gracias!) y, además, has asistido al Congreso probablemente puedas hacer más lecturas de estos datos, así que te invito a que me ayudes a seguir interpretando estos datos o a que me propongas algún otro tipo de análisis. Gracias de nuevo por leerme. Nos vemos en el siguiente análisis.