Bob Dylan estuvo en el balcón del Realejo

La semana pasada me sorprendió gratamente una invitación que me hicieron para participar en un ciclo denominado “La noche de las letras” que se celebra en un pequeño pero acogedor rincón del Realejo: el balcón del Realejo. Los que me conocéis sabéis que escribo (ya, ya lo sé, poco, pero estoy en ello) principalmente textos académicos y sociológicos, pero de vez en cuando hago mis pinitos en ficción y/o audiovisual. El caso es que tras darle muchas vueltas, le propuse a Yolanda, la encargada de promover estos eventos, una lectura de canciones de Bob Dylan, al que considero un auténtico poeta contemporáneo y cuyos textos se estudian en las universidades norteamericanas como las de un autor literario más. No olvidemos que incluso ha estado nominado al nobel de literatura (!). Así que hicimos el evento el viernes pasado, 31 de enero, y personalmente fue una gozada. Hacer cosas nuevas es motivante, y si además tengo a mis amigos cerca para iniciar nuevos ciclos vitales, pues mejor. ¡Gracias a todos los que vinisteis! Espero repetir pronto. Para los que no vinisteis (sé quienes sois, os tengo en mi lista, ejem, ejem) aquí os dejo el texto y las canciones que tuvimos la oportunidad de repasar juntos. Por cierto, si pincháis el título de la canción, podréis ver la letra original junto con una traducción. No es la mejor de las traducciones, pero fueron la base principal de mi lectura del balcón.

La historia de Robert Allen Zimmerman podría ser la de cualquiera de nosotros. Criado en una pequeña comunidad, vivió su juventud amarrado a la música que emitía la radio. En 1955 se pronuncia “rock and roll” por primera vez. Esa radio que apasiona a Bobby acerca a miles de jóvenes un ritmo increíblemente pegadizo y contagioso. Pero a Dylan no le basta, le parece demasiado superficial, no era realista, por lo que busca refugio en el serio mundo del folk, que hablan de tristeza, lucha, esperanza, fe, triunfo y espiritualidad. Cuando descubrió a Woody Guthrie, cuya guitarra rezaba “esta máquina mata fascistas”, tuvo su epifanía y decidió que él también quería escribir canciones que “enseñaran a vivir”. Cambia su nombre inspirado por el poeta Dylan Thomas y se traslada a Nueva York para conocer a su ídolo Woody, que yacía enfermo en un psiquiátrico. Actúa en diversos locales y firma con Columbia que le edita su primer disco. Éste, una colección de material folk, blues y gospel y dos temas propios pasa desapercibido. Su relación con Suze Rotolo, hija de familia de izquierdas comprometida, con la que sale en la portada de su segundo disco, le hace tomar conciencia de mucha de la problemática del momento sobre la lucha por la libertad y la justicia. Es entonces cuando comienza a firmar sus mejores letras, y The Freewheelin’ Bob Dylan, su segundo vinilo lo catapulta al éxito. Bob Dylan entra con letras de oro en la historia de la música contemporánea.

Dylan es un músico en el amplio sentido de la palabra, un poeta contemporáneo, que usa la música como arma de creación masiva y crítica social. Crea una voz nueva, una nueva forma de contar historias, de narrar, de comunicar en definitiva, mezclando las formas tradicionales del folk con la reflexión personal, la lírica imaginativa y surrealista y mucho humor. Supuso toda una revolución lírica e influenció toda la música pop. Los Beatles fueron sus embajadores en toda la corte oficial y transmitieron su palabra adaptando sus formas a su propio estilo.

Dylan supone, en estos primeros discos, la pureza y la desnudez de la inocencia rebelde y crítica: una armónica, una guitarra y una voz áspera y nasal que no superaría un solo casting de Operación Triunfo o La Voz es suficiente para transmitir y comunicar. Nunca el medio fue tanto el mensaje. Su humildad le lleva a afirmar que no es mérito suyo, que las canciones están ahí, esperando ser escritas por alguien. Se erige en el vehículo para la captación y transmisión del inconsciente colectivo. Recupera el papel del artista como testigo de la realidad y altavoz de las injusticias, el papel que antes tenían los barcos y bufones, los juglares, la mosca cojonera en el oído del poderoso. En los 60, con la escalada bélica tras la guerra fría y la revolución cultural, Dylan estaba en el sitio adecuado y en el momento preciso.

Blowin’ in the wind

Con apenas 22 años, ya escribe obras maestras como esta. Este es su primer gran éxito y la canción que abre su segundo disco, The Freewheelin’ Bob Dylan se convirtió al momento en un himno pacifista y un clásico de la música. Canción protesta sobre la paz, la guerra y la libertad, fue comentada por el propio Dylan así:

“Creo que entre el gran número de criminales que existe, se pueden contar los que vuelven la cara cuando ven el mal y saben que es el mal. Yo no tengo más que veintiún años y sé que se han hecho ya demasiadas guerras; ustedes, los que tienen más, lo deberíais saber mejor aún. Ahora la mejor forma de responder a las preguntas de la canción, es exponerlas.”

Masters of War

Tercer corte del Freewheelin’, un puñetazo en la cara de los poderosos, un aviso de que sabemos cómo funciona el poder y no vamos a permitir la injusticia descarada. Dylan dijo sobre ella:

“se supone que es una canción pacifista contra la guerra. No es una canción contra la guerra. Es una canción en contra de lo que Eisenhower llamaba “Complejo industrial-militar” en su etapa final como Presidente. Ése ambiente estaba ahí, y yo lo capté”.

Aquí podéis ver la versión que Eddie Vedder, de Pearl Jam, hizo sobre la misma:

A Hard Rain’s A-Gonna Fall

Aunque coincidió con la crisis de los misiles cubanos, el sexto corte del Freewheelin’ habla de manera amplia sobre la injusticia, el sufrimiento y la guerra de manera apocalíptica, casi como un profeta bíblico. Personalmente, es una canción muy emotiva para mí porque el hijo de ojos azules podría ser mi hijo y porque advierte sobre los tiempos duros que están por venir. Vamos, que podría haberse escrito hoy mismo. Esta versión es de Jason Mraz:

Don’t think twice, It’s all right

Cuando su novia Suze decidió prolongar su estancia en Italia, Dylan compuso esta melancólica balada. Describía esta canción como

“una declaración que quizás pueda hacerte sentir mejor si estuvieras hablando contigo mismo”.

Dylan ha sido versionado por un montón de artistas, pero nunca hubiera pensado que incluso el rey Elvis pudo llevarla a su terreno.

The times they are a-changin’

Un leit motiv muy usado por Dylan: el cambio social, profetizado de manera amenazante. Incluida en el tercer álbum de Dylan, de título homónimo, fue descrita por Dylan diciendo que

“No puedo decir que los adultos no entienden a los jóvenes como se puede decir que los peces grandes no entienden a los peces pequeños. The Times They are a-Changin’ no es una declaración … Es un sentimiento”

De nuevo, versión por Eddie Vedder:

Subterranean Homesick Blues

1965 es el año del cambio para Dylan. Publica el primer álbum que conforma su “trilogía eléctrica”, Bringing it all back home, en el que se acompaña por primera vez de una banda de rock. Esta vuelta de tuerca viene acompañada también de una profundización en su vertiente lírica más surrealista, ácida, abstracta y personal. Dylan, como buen pionero, fue capaz de prever el desembarco masivo del rock a la cultura popular y dio un paso adelante, lo que fue muy mal visto por sus seguidores folk, que lo tacharon de traidor y lo abuchearon en el famoso festival de Newport. Esta canción que abre el disco es conocida también por el irónico vídeo rodado para el documental “Don’t look back” de D.A. Pennebaker. Su letra rápida y libre, casi inconexa, influenciada por el movimiento beat, la sitúan como un precursor del rap y el hip-hop.

Aunque no he encontrado el vídeo subtitulado, merece la pena fijarse en los carteles, porque la letra es una retahíla de frases surrealistas rimadas en inglés. Por cierto, ¿os suena la imagen?

Maggie’s Farm

El tercer corte de este disco nos habla crudamente de la esclavitud al describirnos la vida diaria de un esclavo en una familia sureña, lo que conecta perfectamente con la lucha por los derechos civiles de la población negra estadounidense en aquellos momentos. Esta canción fue la primera que escuché de Dylan tras escuchar una versión de U2 y por eso también la he incluido aquí. Es esta:

Muse incluso la usaba en sus conciertos:

Rainy Day Women No. 12 & 35

La canción que abre el álbum doble Blonde on Blonde es inusual hasta el momento en la carrera de Dylan, pues tiene instrumentación de viento y un estribillo muy conocido y controvertido. Aunque fue tildada de apología a las drogas y prohibida en numerosas estaciones de radio, la canción resalta lo absurdo de estas críticas a las referencias sobre drogas en la música rock de la época.

Like a rolling stone

Y llegamos a LA canción. Abre el disco Highway 61 revisited, considerado por el propio Dylan el mejor de su carrera, su cúspide artística y creativa. Se ha descrito el tema como revolucionario en su combinación de diferentes elementos musicales, el sonido jovial y cínico de la voz de Dylan y la asertividad de la pregunta del estribillo: How does it feel? («¿Cómo se siente?»). La cumbre poética de Dylan transformó su carrera y todavía se la considera una de las composiciones más influyentes en la música popular. Desde su lanzamiento fue un hito tanto en la música como en la cultura popular y elevó la figura de Dylan a icono mundial. Suele aparecer en las listas de mejores canciones de todos los tiempos, normalmente en primer lugar. Se ha interpretado de muchas formas, pero la canción trata de una mujer de clase alta venida a menos. Es una canción que parece resumir la vida arrojada de los que pueden sentir compasión por los que han sido expulsados de la burguesía. “Like a Rolling Stone” trata sobre la pérdida de la inocencia y la crudeza de la experiencia. Los mitos, los patrones y las viejas creencias se desmoronan para revelar una realidad muy difícil. Al cabo del tiempo, Dylan admitió que, en realidad, todas sus canciones son autoreferenciales, y que es el mismo el que no tiene “dirección de casa”. La canción ha sido versionada en múltiples ocasiones, incluidos los mismísimos Rolling Stones (les venía al pelo). Este videoclip fue puntero para la época, aunque llame poco la atención.

Una última curiosidad: recientemente, para celebrar el lanzamiento de una caja recopilatoria con todos los discos editados por Dylan se hizo un videoclip para la ocasión que, para mi gusto, es el mejor que he visto en mucho tiempo, sobre todo por la parte totalmente interactiva. Pinchad en el enlace anterior y flipad.

Hasta aquí este repaso por la lírica de Dylan. Espero poder hacer un podcast pronto con este material, pero espero que os haya gustado la recopilación y, si no conocíais a Dylan, que por lo menos os haya picado el gusanillo de escuchar algo más de este autor tan influyente para tantos y tantos otros artistas. Ciao!

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