Ver (y compartir)

 

¿Qué impulsa a alguien a hacer una foto? Probablemente ha visto algo que le llama la atención, algo que desea inmortalizar. Un instante que han visto fugazmente sus ojos pero que le han llamado la atención. Sin embargo, en un mundo post fotográfico, más importante aún que el hecho de hacer una foto es el hecho de querer compartirla, de difundirla. En definitiva, de que esa imagen captada por sus ojos se transforme en comunicación social.

Esto es posible hoy gracias a los smartphones, pequeños ordenadores que, entre otras muchas funciones, permiten también hacer fotos con una calidad asombrosa en cualquier lugar en el que estemos.Si hubiéramos comentado esta posibilidad a las anteriores generaciones, que cargaban con una cámara fotográfica y sus farragosos carretes, cautelosos a la hora de sacar estas instantáneas porque se limitaban a 24 ó 36 fotos de capacidad. probablemente no nos hubieran creído.

Por eso impresiona saber el volumen actual de fotos: cada día se suben a Instagram unos 100 millones de imágenes. Parpadeos de millones de personas que no quieren retener, sino compartir. Algunos buscan los detalles de algo más amplio, otros lo que llaman “the big picture”, todo el panorama general (por eso también nos gustan tanto las fotos paisajísticas). Pero en definitiva lo que hoy busca alguien al hacer una foto es mostrar el mundo con sus ojos, ya sea la belleza o la fealdad, la simplicidad o la complejidad, ya sea algo externo o a uno mismo (y a veces también acompañantes) mediante un selfi. Porque ver es saber, y como decía Holmes a Watson, “usted ve pero no observa”. Queremos conocer a los demás a través de sus ojos. Contemplar un trocito de realidad que otros han decidido que vale la pena ver (y compartir). Aunque no nos solemos plantear qué grado de artificiosidad hay detrás. A mí, por el contrario, yendo más allá, me gusta imaginar qué pasaría si algún día la cámara es nuestro propio ojo y pudiéramos hacer fotos con un leve parpadeo…

 

 

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Adiós, abuela Sole

Ha muerto mi abuela Soledad, pero muy bien acompañada, para no hacer honor a su nombre.

Cien Años de Soledad

Al subir al sagrado monte de la Sabika y ver al fondo Sierra Nevada colmada de nieves no he podido evitar acordarme de las sienes plateadas de mi abuela Sole, que un 2 de abril nos decía adiós después de más de un siglo de vida. Mi querida abuela, mi abuelita Sole, la que tantas veces nos hizo reír, hoy nos ha hecho llorar. Ella hizo que su familia no tuviera nada que ver con la sangre o el parentesco, porque ella te hacía sentir de su familia, porque ella era de tu familia, incluso aunque la acabaras de conocer. Mi abuela Soledad estaba de todo menos sola, porque creo que mi abuela era un poco la abuela de todo el mundo.

Fue familia de sus padres y su hermana Rafaela, en Castro del Río, una pequeña villa de Córdoba que forma parte de nuestra mitología particular, como una especie de Arcadia feliz que siempre estaba ahí, como el hogar materno que fue suyo y ya por siempre también nuestro. Conocíamos sus rincones como si hubiéramos vivido allí por las historias que nos contaba, ya fuera del reñidero de gallos donde se jugaban verdaderas fortunas o por el panadero que era objeto de burlas por parte de los más pequeños del lugar. Allí conoció a mi abuelo Manolo, un motrileño, y con él emprendió la aventura de mudarse, recién casada, a la vecina ciudad de Granada.

En esa ciudad hizo familia con sus cuatro hijos, a los que cuidó y crió, pero que fueron solo el principio de una familia enorme con muchos más hijos: todos aquellos que el destino iba cruzando en su camino y que ella transformaba para siempre al tocarlos con su carisma, su afable personalidad, su contagiosa alegría, su entrega, su generosidad. Era imposible no quererla. Con su toque se encargaba de asegurarse un trocito reservado para ella en el corazón de todos ellos.

Y fue familia de todos sus nietos y bisnietos, y aunque la memoria pueda flaquearnos a alguno de nosotros a veces, ella siempre tenía ese recuerdo preparado y a punto, para nombrar a esta o aquella, hijo o primo o sobrino de este o aquel otro y relatar lo que ocurrió aquel día. Con ella aprendí cosas fundamentales como contar historias o apreciar la comida. Su bondad era tan grande que incluso después de la tristeza de perder a su Manolo querido, aún le quedaba alegría que chorrear para todos nosotros, y así nos la vertía en cada ocasión que podía, en cada reunión, en cada fiesta, en cada celebración. La última fue para su centésimo cumpleaños. Después de aquel 1 de noviembre, una vez que sintió que la meta estaba cumplida, superar los cien años de vida, su luz se fue apagando poquito a poco. Pero ha sido certera hasta para escoger su muerte: se nos fue un lunes de resurrección, como si no la hubiera tenido asegurada por sus propios méritos, y después de poder ir despidiéndose de cada uno de nosotros, aún sin que lo supiéramos. Fue genial y única hasta para eso.

Una pequeña parte de la familia que deja en este mundo mi abuela Soledad

Ha sido una muerte agridulce, extraña. Porque aunque llevábamos muchos años preparándonos para este momento, quizás ha sido una de las muertes para las que menos preparados estábamos. Sabíamos que este día llegaría, pero nunca podíamos imaginar que finalmente llegaría. Así somos los seres humanos: estamos hechos para pensar que duraremos eternamente. La S de su nombre asemeja el símbolo del infinito y quizás por eso nos parecía eterna.

Pero el llanto va a durar poco porque es mucha la felicidad que nos deja, tantas vidas, tantas familias, tantos recuerdos, tantos valores, tantas anécdotas, tantos guiños, tantas sonrisas, tantos abrazos, tantos besos. Espero ser digno de todo lo que me enseñaste a hacer y a ser.

Gracias, abuela, por tanto y por tantos. Te quiero.

Radio: la magia y el amor están en el aire

Photo by Csongor Schmutc on Unsplash

Escucha, escucha…

Hoy es el día mundial de la radio, y esto sirve para reflexionar, al menos un día, sobre la importancia de este medio de comunicación con más de un siglo de existencia y que ha sentado las bases para los medios que han ido apareciendo posteriormente.

No voy a glosar las maravillas de un medio de comunicación al que amo y que todos conocéis sobradamente. Ni de cómo la radiofórmula cultivó mi amor por la música y mi paciencia por quitar los anuncios de la grabación en el cassette, usando el pause del “loro” que había en mi casa. Tampoco de cómo encandiló a millones de personas cuando era la forma más rápida de conocer el mundo, de saber qué estaba pasando en ese mismo momento en cualquier lugar, de concentrar a toda la familia en torno a un aparato (al igual que luego hizo la televisión) para imaginar historias a partir de voces que construían un mundo que cada uno interpretaba en su cabeza. De eso ya se han encargado otros mucho de mejor manera que yo, poniendo de manifiesto la estrecha relación de la creatividad con la radio gracias a que, al ser un medio caliente en la clasificación de McLuhan, implica mucho más al espectador y activa su imaginación, su proceso de creación de imágenes mentales. Por eso es tan potente, porque…

Y la gente consume cada vez más audiovisual, es la Era del Post-Texto

Así que es normal que hoy vivamos un renacimiento de la radio, con diversos formatos que habían caído en el olvido, como el de la ficción sonora o radio serial, especialmente a partir de fenómenos como el del podcast Serial en EE.UU. Hoy, 70 millones de norteamericanos escuchan regularmente podcasts. Los que lo hacen gastan unas cinco horas a la semana de media en ellos, por encima en muchas ocasiones del consumo de series televisivas. Aunque hemos tardado, pues ha sido recientemente que la Cadena SER apostó por el universo podcast con la creación de Podium Podcast, su plataforma propia para alojar el contenido generado en la radio analógica, pero también el producido expresamente para la misma.


RadioLab UGR

Como sabéis los que me conocéis, uno de los proyectos de MediaLab UGR en los que estoy más implicado es RadioLab UGR, sobre todo porque impulsé su creación y la coordino desde su nacimiento. Una radio de guerrilla, itinerante, inquieta, universitaria, que nació para rellenar un hueco que existía desde que entré en la Universidad de Granada y que, gracias a las posibilidades digitales de plataformas como Spreaker, emite en directo y en formato podcast sin necesidad de permisos ni licencias de uso para el espectro radiofónico analógico. Con un móvil y un micro puedes hacer radio. El equipo de RadioLab UGR es muy básico comparado con el que yo ya había usado en radios convencionales: un portátil, una mesa de mezclas, unos micros y unos cascos, ¡y a emitir!

Esto es RadioLab UGR: una radio itinerante de guerrilla

RadioLab UGR nació como un pequeño proyecto que diera voz a todo lo que hacemos en MediaLab UGR, pero la acogida que tuvo fue tan grande que se abrió para que cualquier persona, sea o no de la comunidad universitaria, pudiera proponer, producir y realizar un programa radiofónico, al que nosotros daríamos cobertura técnica y mediática. Así, poco a poco, se ha ido llenando nuestra parrilla de programación y estos son los programas activos actualmente:

  • Los lunes por la tarde se graba y posteriormente cuelga en la plataforma Radio Degeneradas, un podcast de de-construcción tecno-feminista con Elena Verdegay Mañas, Dresda Méndez de la Brena e Inma Díaz López, con entrevistas semanales a personajes relevantes del mundo del feminismo.
  • Los miércoles se emite en directo Odyssey Videogames, sobre la actualidad del mundo del videojuego y las videoconsolas, reseñas retro, tertulias, y música. Conducido por Juanda Vargas y con Wences Arroyo, Celia Aikume y Pedro Torres.
  • En algún momento de la semana(porque con estos chicos nunca se sabe qué va a pasar) se emite en directo el programa más viajero e itinerante de la emisora, El Amply, sobre la actualidad musical granadina, siempre desde algún lugar peculiar y conocido de Granada (principalmente bares y pubs) y con acústicos en directo de los invitados al programa. Tendrás que poner el volumen al 11 para disfrutar de las entrevistas, debates, agenda cultural, charlas de música… y de lo que surja, de la mano de los anfitriones de la fiesta: Paco Burgos y Josemi “Perroloco” Lanuit, imprevisibles y siempre listos para soltar la broma que te hará reír cuando menos lo esperes.
  • Los jueves se emite también en directo por las tardes, a las 17h. habitualmente, CooperRadio.FM, un programa recién iniciado por los alumnos del Máster de Cooperación al Desarrollo de la UGR, que está teniendo muy buena acogida, y en la que tratan temas polémicos pero necesarios concernientes a sus principales intereses: derechos humanos, desigualdad, desarrollo… Con interesantes debates conducidos por Jorge González y Jose Morillas.
  • Nuestro propio programa, RadioLab UGR, en el que damos cabida a todos aquellos temas y eventos que dominan la actualidad de MediaLab UGR, así como noticias relevantes del mundo digital. Producido y conducido por un servidor y con la inestimable ayuda y voz de Inma Díaz. ¡Volveremos pronto!
  • Y la niña de mis ojos: FiccionLab, el espacio para crear una de mis pasiones, la ficción sonora, en RadioLab UGR. Tiene aún solo tres programas, pero la satisfacción de hacerlos es lo bastante grande como para estar deseando siempre hacer el siguiente. Con las inigualables voces de Paka Molina (otra enamorada de la radio), Chelo Araque y Natalia Ruiz, al que se suman las voces masculinas y femininas de otros alumnos de la Escuela de Doblaje de Remiendo Teatro, conducida por mi querido José Antonio Meca. Ya estamos planeando la siguiente, claro.
  • En el tintero se quedaron algunos programas que iniciaron su andadura pero están congelados a la espera de que alguien los continúe, como Idea y Emprende, sobre el mundo del emprendimiento o C.Q.D. (Como Queríamos Demostrar), realizado por AMAT, una asociación de estudiantes de matemáticas. Pronto volverá también Mundo Clandestino, sobre músicas del mundo con actuaciones en directo que, con un carácter didáctico, está realizado por alumnos del Grado de Musicología.
  • Y además una exclusiva: para el próximo día 20 queremos estrenar nuestra nueva apuesta: RadioMag UGR, un magazine cultural para hablar de la actualidad cultural de la Universidad de Granada, que es enorme: teatro, exposiciones, conciertos, cine… Todo lo que siempre quisiste saber de la Universidad y no te atreviste a preguntar.


La energía de la gente y las ganas de hacer radio son las que hacen posible RadioLab UGR. La labor de los técnicos que colaboran con nosotros realizando sus prácticas como Domingo, Jose, Belén o Mary es imprescindible para sacar la radio adelante, puesto que yo pude, con el apoyo de MediaLab UGR, echarla a andar, pero hacerla seguir andando necesita de gente con la misma pasión por la radio que yo. Casi todo el que prueba este medio acaba enamorándose de él y yo llevo este virus inoculado desde hace bastante tiempo que empecé con unos compañeros en la Radio Municipal de Atarfe, que nos dejaban hacer el programa que queríamos y como queríamos, novelando poemas de Cortázar y hablando de los temas que nos apetecía con la música que nos gustaba. Ese pequeño trozo de libertad radiofónica es el que también hemos pretendido recuperar en RadioLab UGR.

El amor y la magia de la radio ON AIR

¿El siguiente paso? Seguir aumentando la parrilla como hemos dicho, siempre abiertos a las propuesta de quien quiera hacer radio. Y otra noticia: RadioLab UGR dará pronto el salto a las ondas analógicas. Radio Huétor Tájar y Viva POP quieren incluir algunos de nuestros programas en sus respectivas parrillas radiofónicas y firmaremos sendos convenios para formalizarlo. ¡Seguimos creciendo! Pero necesitamos gente enamorada de la radio (juvenil) como tú, que si has llegado hasta aquí, es porque probablemente seas uno de ellos. ¡Contamos contigo!

¡Por eso quiero desearos a todos los oyentes y amantes de la radio un feliz día mundial de la radio!

Escucha, escucha…


Bonus Track: Pequeño catálogo de seres, enseres, podcasters y ficciones sonoras

¿Aún no conoces el universo podcast? ¡Madre mía, lo que te estás perdiendo! Abre ivoox si tienes un móvil Android o la aplicación nativa Podcasts en iOS y busca estas recomendaciones (además de los programas de RadioLab UGR, claro):

  • Hoy, con motivo del día mundial de la radio, Javier Gallego, autor de Carne Cruda, un programa que empezó en Radio 3 con un estilo único y característico y que ahora se financia a través de micro-mecenazgos, ha reunido a algunos de los personajes más representativos de la revolución podcast en España, que desgloso a continuación.
  • Fernando Berlín, director de La Cafetera, un programa de actualidad política, fresco y que ha logrado crear una comunidad de oyentes muy activista y solidaria. Junto con la sin par María, animan los cafés matutinos de los miembros de La Resistencia.
  • María Jesús Espinosa es la jefa de Proyecto de Podium Podcast, una plataforma creada por la Cadena SER para alojar su producción de podcasts, con numerosos programas de buena factura y altísima calidad, como la serie documental V, Las Cloacas del Estado o las ficciones sonoras como El Gran Apagón.
  • También en Podium Podcast se puede escuchar a una de las voces más características y renovadoras del panorama radiofónico actual: Mona León Siminiani, directora de la escalofriante serie Negra y Criminal y las estupendas Cronoficciones. Simplemente, la voz de nuestra conciencia.
  • Arturo González Campos dirige y presenta el famoso Los Todopoderosos, paradigma de los podcasts de conversaciones frikis, en este caso normalmente sobre cine, libros, series, cómics y demás desvaríos, en un tono de colegueo y cachondeo con los ilustres Javier Cansado, Rodrigo Cortés y Juan Gómez-Jurado. Tan fresco como divertido, se graba con público en directo (las entradas vuelan en minutos) desde la Fundación Telefónica de Madrid.
  • El podcast de Gorka Zumeta, todo un referente de la radio española, donde diserta y analiza diversos temas que tienen que ver con el mundo radiofónico.
  • En el mundo de las ficciones sonoras también me encantan (fue uno de mis primeros puntos de enganche con esto de los podcasts) los documentales de Documentos RNE, verdaderos reportajes periodísticos de temas siempre interesantes.
  • La Unidad de Vigilancia Lingüística, una sección dentro de La Ventana de Carles Francino en Cadena SER donde el gran Isaías Lafuente recopila diferentes gazapos, algunos tronchantes, ocurridos en las radios españolas.
  • Y además incluyo en esta lista un programa único en el panorama español: Nadie sabe nada, un espacio libre para improvisar por dos maestros de este difícil arte, Buenafuente y Berto.
  • Venga, este ya es el último, pero es el archivo de un programa que ya no existe, pero que me encantó (y me encanta): The Theme Time Radio, por Bob Dylan, que pinchaba sus canciones favoritas de todos los tiempos, agrupadas por ejes temáticos como el clima, las mujeres, bebidas, bodas, divorcios, flores y demás asuntos terrenales y celestiales, de la mano del bardo inmortal, con esa voz que cualquier diría que también sirve para la radio.

¡Espero que alguno de ellos te guste! Si quieres recomendarme alguno, ¿a qué esperas? ¡Gracias por leer!

Sobre la muerte

Tempus fugit

Recientemente he perdido a alguien. Un buen amigo de mi padre, que he conocido desde que tengo uso de razón, y que me ha servido para conocer, al igual que con mi propio padre, las preocupaciones e intereses de la generación que me precedía. Su hijo José Luis también fue un buen amigo en diversos momentos, y tengo buenos recuerdos de esas temporadas que pasé con ellos en Córdoba, en edades adolescentes de descubrimientos y comienzos. Pepe era un buen hombre, padre, marido y abuelo que, por una serie de complicaciones médicas de una enfermedad harto conocida que ha actuado de manera fulgurante se nos ha ido demasiado pronto. Aún no se había jubilado. Iba a empezar a disfrutar de tiempo libre para dedicárselo a su única nieta, pero ya no podrán disfrutarse mutuamente Salma y él.

Por eso es un día muy triste para mí. Aunque ya no nos veíamos tanto como antes, seguía sintiéndolo como alguien muy cercano. Mis padres no habían perdido el contacto y seguían siendo buenos amigos, por lo que era habitual hablar de ellos cuando actualizábamos en nuestras conversaciones nuestras respectivas lista de contactos.

Escribo estas líneas porque al tener que viajar a Córdoba para despedirme de él, he tenido que dejar a mi hijo Leo en casa de sus abuelos y, al explicárselo, me ha preguntado que es la muerte. No es algo que le pille totalmente de nuevas, pues hay veces que ha preguntado si podía ver a algún artista en concierto y le he tenido que decir que no porque estaba muerto (como Michael Jackson), se ve que para él esto era simplemente una retirada de los escenarios (y algo de razón no le falta). Ayer tuve que explicárselo un poco más pero creo que, por mucho que lo explique, seguirá siendo esa sinrazón que es la muerte para el ser humano. No estamos hechos para pensar que todos morimos. Es más, estamos hechos para obviar esta gran verdad, vivir cada día sin pensar que puede ser el último, siempre haciendo planes para ponerlos en práctica algún día.

Es obvio que no somos más que carne y huesos, y que cuando nuestro cuerpo nos falla no podemos hacer nada, es el final. Pero lo que es difícil de entender, aún hoy que ya llevo unos cuantos fallecimientos a mis viejas espaldas, es esa rara sensación de saber que ya no vas a poder charlar con esa persona, que no vas a poder oír su voz, que no vas a poder verle gesticular, que no vas a poder charlar con él, que no vas a poder abrazarle, que no vas a poder oír su risa. Y caes en la cuenta del vacío que deja una persona en tu vida, por pequeño que pueda parecer. De la fragilidad de la vida humana. De la inevitabilidad de la muerte.


Todo esto trataba de explicárselo ayer a un niño de 4 años que pareció entenderlo. Que morirse es irse. Que es no volver a ver a alguien y tener que despedirse, aunque sea en silencio. Ya sé del consuelo que supone para muchos pensar que hay algo después, pero como no tengo fe, a mí no me sirve. Tampoco me gusta eso de postergar las cosas. Si hay algo después, que sea aquí, no en un sitio que nadie conoce ni ha vuelto para contarlo.

Me quedo con mis recuerdos, con mis emociones sobre Pepe, con las experiencias que he vivido a su lado, con la parte del mundo que he conocido a su lado, con la parte de él que se nos queda a cada uno de nosotros. Y le explico a Leo que nosotros seguimos aquí, aunque algunos seres queridos se nos vayan y que nosotros nos quedamos aquí porque seguimos vivos por ahora, y que por eso tenemos que disfrutar cada momento y querernos mucho, y disfrutar del tiempo que se nos ha dado. Porque esa es la parte que quedará de nosotros en los demás cuando nos hayamos ido.

Como dijo el poeta: “huele las flores mientras puedas”. Un abrazo, Pepe.

Jo tampoc tinc por, Barcelona

Con la tristeza y el estupor aún en el cuerpo por lo ocurrido estas últimos 24 horas en Catalunya, me sigue torturando en la cabeza una imagen que, sin haberla visto realmente, me causa auténtico pavor. Y no es esa que han publicado la mayoría de los medios de comunicación de España, llena de sangre, morbo y búsqueda desesperada de visitas y ventas, no (el clickbait no debería ser un vale-todo sensacionalista). Tampoco he llegado a ver, afortunadamente, las que han usado las televisiones para ilustrar la noticia. La imagen que no sale de mi mente es la de aquel, aquella o aquellos que, frente a una masacre sin sentido, con la sangre aún caliente sobre la acera, oyendo gritos de dolor y sufrimiento, sostiene su móvil y graba la dantesca acera para regocijo de parte del público que asiste al triste espectáculo porque solo quiere pan y circo en la vida.

Como bien dice mi amiga Berta Ballester, que desgraciadamente ha vivido desde demasiado cerca el atentado de ayer, lo que veía era puro Black Mirror: gente que, antes de atender y socorrer a las víctimas, graba o fotografía su sufrimiento para… a ver, para ¿exactamente qué? De verdad, no entiendo su intención. Me planteo, sacando a relucir mi pequeño trocito ‘kapuscinskiano’, que es algo de afán periodístico, pero incluso el más avezado de los periodistas auxiliaría primero y registraría después (bueno, también dependerá del periodista, claro). De verdad, que alguien me lo explique, porque no lo entiendo.

Creo que está más que clara la importancia de la imagen en nuestra iconosfera actual, y lo mejor de todo es ver, como suele ocurrir en cualquier buena comunidad virtual que se precie, como ante los troles que se encargan de difundir bulos y sembrar el desconcierto, o bien de estereotipar y así sembrar la cizaña y el odio (justo lo que pretenden los terroristas, que odiemos como ellos), la propia comunidad es la que, espontáneamente y de manera bien digna, expulsa esas imágenes usando contra-memes de gatitos así como acogiendo en sus negocios y hogares a la gente que corría despavorida sin saber qué hacer por las calles del centro barcelonés.

Sirvan estas palabras como homenaje a todos esos héroes que muestran nuestra mejor cara, la más reconocible, la más auténtica y real, la más extendida, muy a pesar de que existan (como seguirán existiendo) unos pocos indeseables que quieran que nos olvidemos de ello y pensemos lo contrario, que el mundo va a peor. Moltes gràcies a tots! Jo tampoc tinc por!

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Crónica de las Jornadas de Periodismo de Datos 2017: cada dato cuenta

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Uno de los espacios más transformadores que he visto en los últimos años es Medialab Prado, un hervidero cultural donde siempre se cuece algo, un hogar que da cobijo a numerosas comunidades interesadas en reinventar nuestras caducas instituciones y sustituirlas por algo que aún está por inventar y que está en nuestra mano hacerlo.

En Medialab Prado se celebrarban estos días las V Jornadas de periodismo de datos, organizadas con bastante voluntad y tesón por el DataLab madrileño comandado por el infatigable general Bravo, aka Adolfo Antón, aka Adolflow. En Twitter se podía seguir a través de los hashtags #jpd17 y #cadadatocuenta. En ellas he tenido la oportunidad de disfrutar con sesiones sobre periodismo, datos, visualización, cartografía, nuevas herramientas y código, mucho código, el idioma del futuro que aquellos que hemos llegado algo más tarde a la revolución digital tratamos de aprender siempre que podemos. En mi caso, me vuelvo a Granada con bastantes ganas de desarrollar un poco más mis conocimientos de HTML y usar más editores de texto como Atom o emacs, para destripar las webs y entenderlas mejor por dentro, y así poder aplicar herramientas como Bootstrap, todo un lujo de descubrimiento de la mano de Karma Peiró y su gente de Nació Digital (que por cierto sigue a la vanguardia con productos como Screple). En general, entiendo y comparto la necesidad de aprender a usar lenguajes de programación como los lenguajes básicos de uso de terminal y UNIX que nos mostró el propio Adolfo o los distintos lenguajes de marcas que enseñó David Arroyo en la clausura, como el HTML y el CSS, porque implican también una nueva forma de pensar, más computacional, algo que debería aprenderse ya en las escuelas. Como recordaron varios ponentes, aplicado al mundo profesional, la autoedición y la publicación de los trabajos periodísticos en formato web son ya imperativos para el periodista de forma que integre, desde el principio, en su lenguaje periodístico el uso de estos lenguajes de programación. Hoy día resulta más fácil que hace apenas uno o dos años con las nuevas herramientas que siguen surgiendo cada día.

También me vuelvo ilusionado con las cosas que están haciendo los jóvenes que se están formando en los Másters de Unidad Editorial-URJC y de Villanueva-UCM, capaces de mezclar lo mejor del periodismo de investigación más clásico con estas nuevas herramientas que les permiten crear narrativas transmedias e historias tan ricas audiovisualmente como en información. El periodismo de datos tiene el futuro garantizado con esta cantera, pero, como puso de manifiesto Antonio Rubio, director del Máster, hay que seguir poniendo hincapié en nuestro mayor handicap: saber contar historias. Como también mostró Auri García, del Diario Ari catalán, el público se interesa más cuando empatiza con una historia, cuando la siente cercana y la hace suya. Por eso a veces no triunfa tanto una recopilación de gráficos y datos enormemente densos en información y rico en historias como descubrir una pequeña historia surgida de esa enormidad sobre alguien que podría ser el vecino de al lado. A veces los outliers son más interesantes que los patrones globales. Su charla también fue interesante al mostrar las formas que el periodismo tiene a la hora de adaptarse a la nueva situación y los nuevos consumos que no tienen por qué significar el abandono del papel, sino la comprensión de sus diferencias con el formato digital, para lo bueno y para lo malo.

La cartografía se posiciona como un elemento cada vez más importante en las visualizaciones de datos, como nos mostró Alejandro Zappala, ya que llevamos siglos acostumbrados a leerlos y es difícil entender muchas de las noticias de actualidad sin localizarlas geográficamente en un mundo globalizado. En contra de lo que pueda parecer en sociedades cada vez más inmateriales, seguimos necesitamos nuestro anclaje al territorio, entender nuestra posición espacio-temporal para ver nuestro lugar en el mundo.

Disfruté mucho con la charla que Esperanza Zambrano, jefa de reclamaciones del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno dio sobre las peticiones de datos, lo difícil que es hacerlas bien para que te hagan caso, y cuántas se han realizado en los dos años y medio de existencia de este órgano: apenas unas 8.000, muy pocas en realidad. Queda mucho por hacer, pero, como también mostró Antonio Rodríguez, del Centro Nacional de Información Geográfica, se está trabajando mucho para responder a esa creciente demanda social que pide datos abiertos para trabajar con ellos libremente, y para ello las Administraciones tienen que reformular sus estructuras y sus políticas de datos. En esta apertura juegan un importante papel las APIs y las herramientas basadas en ellas, como mostraron los talleres para usar la API del New York Times, insultantemente perfecta, o TCAT, algo técnica en su instalación pero enormemente útil para la minería de datos en Twitter. Sin embargo, APIs como la del INE siguen resultando aún farragosas y difíciles de usar, aunque, al menos, ya se está en el camino correcto para emular a otras instituciones como Eurostat, que incluso tienen un paquete para R con el que acceder directamente a sus bases de datos.

La apertura también pasa por la replicabilidad o reproductibilidad de los resultados. Vi cómo en el periodismo de datos se extiende también la doctrina, algo más extendida en la comunidad científica (aunque quizás no tanto como debiera), de la investigación reproducible, la necesidad de abrir no solo los datos y resultados, sino también el proceso de su consecución y la metodología empleada, para que alguien más de la comunidad interesada en el mismo tema pueda replicar, y sobre todo, mejorar la investigación, construyendo así inteligencia colectiva.

En definitiva, las jornadas de periodismo de datos han supuesto una buena muestra, quizás no tan espectacular ni amplia como las jornadas del año pasado, del estado actual del periodismo de datos, cómo seguir avanzando con las nuevas herramientas que siguen surgiendo y cómo hacerlo además acompañado de gente dispuesta a enseñarte sin pedir nada a cambio, gracias también a la cobertura que proporciona Medialab Prado acogiendo este tipo de eventos. Desde aquí quisiera agradecer a Sara por su ayuda y a Adolfo su trabajo por sacar adelante estas jornadas, así como el proyecto Open Knowledge Spain, y espero que seamos cada vez más gente los que apoyemos este tipo de iniciativas de una forma más proactiva para que las jornadas del año que viene sean aún mejores. Yo, por mi parte, me comprometo ya a ello y a moverlo también a través de MediaLab UGR.

¡Hasta el año que viene, JPD!

Visualizando lo visual

Es la primera vez en la historia que nuestra mirada se ha democratizado y podemos dirigirla hacia lo que de verdad nos interesa

No es novedad que nuestro mundo es cada vez más visual. Síntoma del cambio de paradigma, y también consecuencia del progresivo aumento en el ancho de banda del flujo de información mundial, comunicamos a través de imágenes más que de palabras. La oralidad y la textualidad siguen teniendo importancia (leemos más que antes, escuchamos más radio y música que antes), pero, como animales que hemos heredado un fuerte componente visual, indispensable para nuestra primera supervivencia, estamos acostumbrados a expresar mucho más, a sugerir mucho más, mostrando una sola imagen. Ya lo dice el refrán “vale más una imagen que mil palabras”.

La ensalada de medios en la que nos movemos cada día, con diferentes nombres como transmedia o cross-media, es una reformulación del papel que tiene la comunicación en nuestra historia y nuestras vidas. Y nuestra mirada, la forma que tenemos de ver, observar y, en última instancia, compartir nuestra cosmovisión del mundo, se ha abierto como nunca antes. Ahora no solo vemos, sino que enseñamos lo que vemos y, así, construimos una nueva mirada colectiva, colaborativa, que pinta un fresco fotográfico y sociológico de quienes somos.

Nuestro ojo tiene el poder de visibilizar (e invisibilizar) aquello a lo que otorgamos importancia. El hecho de poder compartirlo da un paso más en esta construcción visual del estatus de la realidad. Intervenimos sobre la realidad al observarla, pero más aún al compartirla, al publicarla, al decir a los demás: ¡fijaos en esto! Y esto es toda una revolución. Antes, los poderosos eran los que dirigían nuestra mirada, como bien dice nuestro admirado Antonio Rodríguez de las Heras. Veíamos la realidad en los ojos de los poderosos, que observaban con interés determinados asuntos mientras miraban para otro lado en otros casos. Pero la mirada se ha democratizado ahora. Todos tenemos una herramienta disruptiva en el bolsillo que además de para comunicarnos auditiva o textualmente hace fotos. Ver algo, fotografiarlo y compartirlo lleva apenas unos segundos y es algo cada vez más común sobre todo porque no hace falta saber cómo funciona una cámara de fotos para hacer una foto bonita (ya están ahí los filtros y algoritmos para ayudarnos).

Photographing_the_Eiffel_Tower_at_dusk
Fuente: Wikipedia

 

Poco a poco iré mostrando aquí mi última investigación: una visualización de cómo vemos a través de Instagram en Granada. En MediaLab UGR estamos recopilando datos sobre las fotos que se publican en esta red social en esta ciudad como ensayo para estudios más amplios, pero estoy ansioso por conocer ya las claves de nuestro ojo granadino: ¿qué fotografiamos? ¿Qué compartimos? ¿Por qué? ¿Qué tipos de fotógrafos digitales hay en Granada? ¿Hay zonas más visibles que otras como la Alhambra? ¿Son realmente las más bonitas? Estas y otras preguntas quiero ir respondiendo a partir de ahora y a través de este blog, espero que por eso también más activo que antes.